A pesar de que la salsa de soja es uno de los aderezos más usados en la cocina japonesa, debes saber algo: su origen no es nipón.

Como venimos haciendo en el blog, en este post vamos a contarte cosas que aún no conoces sobre la gastronomía japonesa, porque nos gusta que descubras todo acerca del mundo que a nosotros, tanto nos apasiona.

Sea cual sea tu nivel de adicción al sushi seguro que conoces la salsa de soja. Siiii, recuerda. Ese cuenquito pequeño con un líquido oscuro. ¡Esa es la salsa de soja!

El jiang, como se llamó la primera salsa de soja, surgió a partir de la fermentación de los granos de soja y de trigo tostados. La pasta formada por la mezcla de granos fermentados y cierta cantidad de agua, dió lugar a este primer aderezo.

De origen chino, la salsa de soja se expandió por multitud de cocinas orientales como la coreana, japonesa, vietnamita, filipina y hawaiana. También lo hizo por Indonesia, donde la llaman Kecap y puede ser dulce y salado. Y especialmente en Japón, donde existen más de 10 tipologías distintas. Entre ellas destacan algunas como:

  • Saishkomi: con una textura más espesa y un sabor más fuerte. La doble fermentación le otorgan estas características que la hacen única. Originariamente, se usa para aderezar el sushi y el sashimi.

  • Koikuchi: De color oscuro y sabor fuerte, este tipo de soja es la más extendida. Su uso es general.

  • Tamari: en su elaboración, el trigo tiene un papel menos importante. Por lo tanto, es la única variedad que puede ser algo más tolerada por los celíacos, ya que el trigo apenas está presente. Es muy oscura y de sabor intenso.

  • Usukuchi: es usada con más frecuencia en pescados, verduras y sopas, ya que es una variedad más salada que el resto. Su apariencia es más fluida y de color más claro.

  • Shiro: se puede decir que es la versión dulce de la anterior Usukuchi. Sus aplicaciones son parecidas, en carnes, verduras y sopas.

  • Gen’en: este tipo de salsa de soja puede ser usada prácticamente para todo. Su sabor es muy parecido a la de Koikuchi, pero contiene menor cantidad de sal; por lo que es ideal para personas hipertensas.

La salsa de soja, además de un elemento potenciador en la gastronomía japonesa, es considerada como un alimento con altos valores nutricionales. En cuanto a su composición, la salsa de soja incluye proteínas y fibra (siempre beneficiosas para el organismo), aminoácidos esenciales y lecitina, que ayuda a la regeneración celular.

salsa de soja - Sushi Madrid

Varios estudios relacionados han demostrado que los derivados de esta semilla, son capaces de disminuir los síntomas de la artritis, mejorar el rendimiento deportivo, ayudar a la pérdida de peso y reducir los niveles de colesterol y de lipoproteína de baja densidad ( conocido como colesterol malo), además de reducir los síntomas de la menopausia. Su amplia cantidad de antioxidantes hace de la soja un aliado contra el daño y envejecimiento celular, además de disminuir el riesgo a padecer enfermedades del corazón y mejorar la retención de calcio en los huesos.


La salsa de soja y el ritual que la rodea

Si leíste nuestro post, en el que explicábamos cómo comer sushi, ya sabrás que alrededor de la salsa de soja existen varias reglas no escritas que deberás cumplir si lo que quieres es sacarle el 100% del potencial a las piezas de sushi.

Recuerda: nunca mojes las piezas de sushi por la parte del arroz. Hazlo por la cara del pescado (o marisco) e introdúcela en la boca de manera que el área del pescado ( ya impregnado de salsa de soja) toque la lengua directamente. Así, podrás saborear al 100% los sabores de un buen sushi; como el que servimos en los restaurantes Art & Sushi.

Si has probado la salsa de soja como aderezo para el sushi, y te ha convencido su sabor, contenido nutricional y beneficios para la salud, puedes comenzar a incorporarla en tu día a día. La soja, aunque de origen oriental, podrá adaptarse a tus platos diarios sin ningún tipo de inconveniente. Prueba a incluirla en arroces, ensaladas, carne o pescados y seguro que te sorprende el resultado. Además, un poco de cambio nunca está de más.